miércoles, 12 de octubre de 2011

domingo, 9 de octubre de 2011

Vestuario: hombre y mujer Finos

-Hombre:






 

 







Hombre fino simple  


-Mujer: 





Vestuario: hombre y mujer simple

- Hombre: 

 
                                      
       (Sin casco)  

-Mujer:   



  



Libreto: La Odisea: 3mB

Libreto "LA ODISEA" 3MB
1) El naufragio de Ulises
Narrador: Mucho tiempo ha pasado desde que culmino la batalla sangrienta de Troya, en donde los habitantes sucumbieron frente a diversos héroes. Uno de ellos, Ulises, el más valiente, fuerte y astuto de entre todos había emprendido su dichoso viaje de regreso a su patria, Ítaca. Una pequeña isla del oeste de Grecia, pero en su camino este y su tripulación que lo acompañaban padecían la ira vengativa de Poseidón, dios del mar, ya que nuestro héroe habría tenido una disputa con Polifemo, hijo ciclope del dios en la que este habría quedado ciego.
En este momento se halla Ulises maltrecho por haber tenido un terrible viaje naufragando hacia la tierra de los feacios
(llegan nausicaa y sus doncellas)
Nausica: Henos aquí, mis preciadas doncellas un río hermoso donde lavar nuestros ropajes y disfrutar de él y su paisaje
Doncella 1: Nausicaa, la más hermosa entre las doncellas, tu que nos irradias de esplendor con tu presencia
Doncella 2: hija de Alcino , soberano de toda esta tierra, ruego que antes de todo este trabajo participes de un tiempo de esparcimiento y liberación de energía con un juego
(empiezan a jugar con la pelota, lanzándoselas unas a unas, ríen de alegría )
(Ulises despierta con el ruido de las doncellas)
Ulises: Escucho voces que han espantado mi sueño. ¿Serán ninfas, o tal vez simples humanas?
(Se levanta y se asoma en dirección al río. Descubre y observa a Nausicaa y las doncellas)
Doncella 1: ¿Quién es aquel que irrumpió nuestra tranquilidad?
Doncella 2: ¡Viene sucio y mal vestido!
Ulises: ¡Apiádate de mi, hermosa princesa! Me encuentro sumido en la desgracia, y he llegado a este lugar desorientado. Te ruego que me indiques algún lugar donde conseguir ropa y alimento.
Nausicaa: No pierdas la esperanza, extranjero. Este es el país de los Feacios, y yo soy la hija del rey Alcino. No dudes de mi ayuda, te llevaré al palacio de mi padre en busca de lo que necesitas.


2) En el palacio de los feacios


Narrador: Luego de un par de horas, Ulises ya se encontraba en el palacio del rey Alcino. Para lograr conseguir ayuda y hospitalidad, debía imponer su necesidad ante Areté, esposa del rey.
(Ulises se arrodilla ante Areté)
Ulises: Areté, esposa de Alcino, vengo a suplicar que me ayudes a volver a mi país.
(Alcino se levanta de su trono con gesto de compasión)
Alcino: Toma asiento y bienvenido seas. Te ayudaremos a volver a tu patria.
Areté: Pero primero cuéntanos sobre ti y tu desgracia, y de cómo has llegado hasta aquí.
Ulises: Mi nombre es Ulises, héroe de Troya. Salí de las tierras de Ítaca para servir en aquella batalla. Pero de regreso a mi patria, la furia de Poseidón se ha llevado a mis Tripulantes. Así es como he quedado solo y perdido en estas tierras.
Alcinoo: Ya eh oído Ulises, el héroe. Cuan grande fue tu hazaña en Ítaca, más desconocida es para mí tu terrible viaje de regreso. ¿Podrías relatarnos los hechos acontecidos para informarnos de como han sido tus caminos?

Ulises: No podría negarles algo a ustedes que me han acogido con tal hospitalidad y cortesía. Muchas desventuras son las que eh vivido desde que salí de Troya para volver a mi patria y todo esto debido a la furia de Poseidón, la cual recayó en mí tras haber dejado ciego a su hijo Polifemo en una contienda. Desde ahí que mi viaje ha almacenado una serie de rigurosas hazañas y pruebas que me bloquean mi esperado regreso.

Una de estas, como olvidar fue la vivida en el palacio de Circe, al llegar a la isla de Eea (comienzan a actuar (Ulises joven y tripulación en barco)).

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3) El relato de Circe

(Van en barco en dirección a Circe)

Ulises: Compañeros, alégrense pues veo tierra!

(Tripulantes: (se alegran))

Tripulante 1: Y como son aquellas tierras? acaso son ricas en cultivos y ganado? o acaso la desdicha nos ha llevado nuevamente a la deriva en un lugar seco y desértico?

Ulises: Tranquilos, es una isla espaciosa y de vista hermosa, mas temo anunciarles que en esta isla habita la diosa Circe, famosa no por sus milagros, si no por sus maleficios

Tripulante 2: entonces nuevamente pereceremos! y nuestro sufrimiento esta seguro si es en manos de una diosa

Ulises: no teman mis valientes compañeros porque otros grandes dioses están de nuestro lado, así que debemos clamar y imponer sacrificios para sus satisfacciones, en principal a atenea, diosa de la sabiduría.

Tripulante 3: Oh atenea, escucha nuestro clamor y apiádate de nosotros!

Ulises (narrador): fueron largas horas de viaje las que sumadas con nuestra ansia por llegar a tierra hicieron de nuestro viaje a la isla un viaje interminable.

(El barco se ubica en el área de Circe)

Ulises: Anímense, pues ya hemos llegado. Pero antes de regocijarnos con lo que la isla nos brinda, asegurémonos que este todo en orden por los alrededores.

Euríloco: Yo y dos más iremos a recorrer las áreas de esta isla, haber si encontramos de algún rebaño, de algún fruto o bien de un obstáculo que pueda peligrarnos

Ulises: (Narrador) así, Euríloco y sus acompañantes fueron a recorrer, mas no se esperaban encontrarse frente a frente con Circe y su palacio, la cual ofreció a la tripulación a entrar en él, mas Euríloco no entro sospechando la trampa. Cuando estuvieron adentro los tripulantes, con un brebaje maléfico que Circe preparo, los convirtió en cerdos... (Sonido de cerdos) al ver que era cierta su sospecha partió en busca de mi ayuda. (Esa parte la actúan a medida que se va narrando, es solo abstracta)

Euríloco: Ulises, héroe, temo que no traigo buenas nuevas de parte de tu tripulación .Han sido engañados por Circe en su palacio!

Ulises: ¿es cierto lo que dices Euríloco? entonces, espero que aun no sea tarde para mi tripulación (se prepara para partir al palacio)

Euríloco: te imploro que no me obligues a acompañarte, porque se que nadie que entre ahí volverá a salir!

Ulises: Esta bien, euríloco, tu te quedaras aquí en reposo mientras yo voy adonde me empuja mi anhelo (parte al palacio de Circe)

Ulises: (narrador) partí hacia el palacio de Circe clamando llegar al lugar y momento correcto. Fue así que durante mi camino me encontré con Hermes, el dios mensajero y de la medicina, quien me bendijo.

Hermes: ¿hacia donde te diriges, Ulises, solo y sin conocer de estas tierras? Tus compañeros se encuentran en desdicha y tu quieres salvarlos, mas la misma suerte que ellos correrías si lo intentaras

Ulises: ¿y que puedo hacer yo, Hermes, dios mensajero, el cual yo tengo privilegio de su presencia?

Hermes: No temas, pues yo te liberare de encantamientos y del veneno de Circe, con solo comer de esta hierba sagrada, pero cuando Circe quiera tocarte con su varita debes sacar tu espada y arrojarte a ella como si fueras a matarla. En ese momento ella te ofrecerá su hostilidad, mas antes de aceptarla pídele juramento para que no intente nada contra ti.

Ulises: Prometo cumplir yo también con lo que me acabas de señalar conforme a ti y a los demás dioses.

Ulises: (narrador) Después de aquello, desapareció con su majestuosa velocidad y yo me halle en el camino correcto hacia el palacio de Circe.

(Ulises llega y toca a la puerta, Circe sale a recibirlo)

Circe: Bienvenido seas a mi hogar hombre forastero. Eres bienvenido y tienes derecho de disfrutar de mis vienes. Siéntate y toma un poco de este brebaje.

(Ulises se sienta y circe le da del brebaje)

Circe: (lo mira paseándose de lado a lado. lo toca con su varita)
Ahora vete y únete con los demás cerdos de tus compañeros!
(Circe con señal de sorpresa al no ver efecto, (Ulises saca su espada y la apunta a ella)

Ulises: lo siento, Circe, pero temo que no será esta ocasión para maldecirme

(Circe se arrodilla)

Circe: ¿quien eres tu, extranjero que no caes como los demás con mis maleficios? solo hay un hombre que puede resistir a mis conjuros, Ulises, que por la protección de atenea ha de regresar a su patria. Si eres tal, entonces guarda tu espada y acepta de mi hospitalidad

Ulises: ¿como puedo aceptar tu amistad, tu que embrujas a quien pase por aquí? antes debes jurar por los dioses que no me harás daño ni estorbaras en mi regreso

Circe: Juro no hacerte daño y servirte con mi hogar.
Doncellas! , Mis doncellas! (aparecen las doncellas)

Doncella 1: en que podemos servirle ama y diosa nuestra?

Doncella 2: estamos a su disposición y tal como diga,
Cumpliremos

Circe: traigan a mi huésped alimento y del más delicioso vino que exista

Ulises: ¿como podría yo beber y comer, con la noción de que mis compañeros han sido convertidos en cerdos? solo después de que vuelva a verlos, creeré en tus promesas

Circe: pues entonces para demostrar mi sinceridad, cumpliré con lo que me pides! (Circe mueve su varita en dirección al palacio) (salen los tripulantes de el palacio, aun aturdidos por el encantamiento, al ver a Ulises corren a saludarle y a agradecerle arrodillándose)

Ulises: (narrador) Tener la ayuda y hostilidad de Circe nos ayudo en un largo periodo de el viaje. La diosa pidió que toda la tripulación se hospedara y gozara de los lujos de su hogar (abstractamente ingresan todos al palacio de Circe) y así realizamos durante mucho tiempo, incluso casi olvidando cual era el objetivo de la travesía: el regreso a Ítaca, mi patria. (Salen los tripulantes afuera del palacio con gesto de desagrado y conversan entre ellos) habría sucedido esto de no ser por mis compañeros, los que se lamentaban constantemente.

Tripulante 3: ¿acaso vamos a permanecer toda nuestra vida aquí?

Tripulante 2: ¿acaso no veremos nunca las verdes colinas de Ítaca?

Tripulante 1: ¡tan solo yacemos aquí, sin dirección alguna!

Euríloco: no podemos hacer nada hasta escuchar las decisiones del prudente Ulises

(Se retiran hacia un área cercana al barco y un poco lejos del palacio de Circe) (Sale primero Circe y después Ulises)

Ulises: Circe, cuando me juraste tu amistad frente a los dioses, también juraste que me ayudarías a volver con mis hombres a mi amada Ítaca. Ellos y yo ya sentimos la nostalgia de haber pasado un largo periodo fuera de ella, estamos agradecidos de tu hospitalidad, mas te pido que nos permitas regresar.
Circe: No los detendré. No actuare en contra de la voluntad tuya y de tus compañeros. Además, ya prometí que no hare nada en contra del viaje, por lo contrario, los ayudare. Antes de volver al lugar que tanto esmeran, deberán pasar por el hades y buscar el alma de Tiresias, el adivino, el que les indicara el destino del viaje.

Ulises: Entonces así haremos, diosa Circe. Iremos tras aquella alma adivina aun que tengamos que viajar al mismo infierno

Circe: y Recuerda esto Ulises: para poder hablar con las almas, primero debes realizar de un sacrificio especial, en donde sacrificas sangre de algunos animales y te postraras ahí, observando las almas. Luego debes volver a mí y te daré las indicaciones definitivas.



4) El relato del viaje al Hades

Ulises: (narrador) Tal como Circe nos indico, navegamos por los furiosos mares que antesalan al hades. Las olas golpeaban nuestro barco y nos hallábamos en "el océano”, de los más peligrosos lugares para navegar. (Todo esto representado) hasta que por fin empezamos a adentrarnos en el lugar mas oscuro y eterno donde ningún rayo de luz entra: el hades... (Se hallan en la zona del hades, pasean las almas)

En ese momento, tome mi espada y prepare el sacrificio tal como Circe me había señalado, porque para estar en aquel lugar y hablar con las almas es necesario demostrarles suplicas y promesas (empieza a hacerse el sacrificio, dos tripulantes sostienen los animales y los líquidos) y luego de esto me coloque allí, a observar las variadas almas que pasaban. Vi héroes y compañeros caídos en la batalla, vi familiares y vi almas en pena que simplemente vagan en el vacio del lugar. (Ulises y toda la tripulación observan las almas que deambulan alrededor del barco)

Ulises: cuantas almas!, cuanta gente que conocía en el mundo son las que veo aquí! la nostalgia se apodera de mi ser, pero fuerza me han dado los dioses y privilegio, ya que no cualquiera entra al infierno de esta manera

Tripulante 1: debemos aguantar y no realizar nada que sea de desagrado , si no estaremos condenados

Tripulante 3: ¡que los dioses nos ayuden y se compadezcan de nosotros!

Ulises (narrador): luego de haber deambulado sin rumbo en las aguas del hades, el alma de Tiresias apareció entre las sombras
(Entra Tiresias)

Tiresias: Ulises, gran héroe famoso por tus hazañas ¿qué te trae por estos recónditos lugares donde la luz es escasa y domina la muerte? permite ver tu sangre para saber cual es tu verdad y destino.

(Se acerca donde Ulises)

Ulises: bien me siento por aquello, pues creo en ti

Tiresias: Veo que intentas regresar a tu patria, más Poseidón, el dios del mar a lanzado contra ti su resentimiento. Pero no te sientas condenado, pues llegaras a tu patria. Sin embargo, durante el viaje tendrás muchas desgracias y no te será tan sencillo volver. Temo que mientras estabas lejos, muchos te dieron por muerto y al volver a tu hogar encontraras a unos hombres insolentes que intentan cortejar a tu esposa, Penélope, más tú deberás vengarte y hacer que tu furia recaiga sobre ellos.

Ulises: comprendo sabiamente lo que me dices y con mayor razón debo calmar mi anhelo de regresar, porque la desesperación puede hacerme fallar. Pero dime, Tiresias, ¿como calmare la furia del dios Poseidón?

Tiresias: Cuando llegue el momento, tendrás que crear un estandarte con un remo y luego realizar sacrificios en honor a todos los dioses inmortales. Así la muerte jamás te llegara en el mar, sino que morirás lentamente por la vejez y tu pueblo será feliz y pacifico al fin.

(Se va y desaparece)

5) Ulises regresa donde Circe

Ulises (narrador): Después de que termino de contarme la verdad el adivino Tiresias, desapareció entre las demás almas. Y durante un tiempo divagamos en aquel lugar hasta que decidimos finalmente retornar donde Circe, la que nos indicaría como volver.
(Empiezan a retornar y vuelven a la isla, se acercan a Circe que se encontraría a la entrada de su palacio)

Ulises: Hemos vuelto Circe y hemos echo satisfactoriamente tal como pediste

Circe: Dichosos son, hombres que han bajado al Hades. Vivirán dos veces mientras que los demás hombres comunes, solo una vez. Ahora descansen un tiempo que yo les aclarare el camino y los obstáculos que tendrán que pasar para llegar a su esmerada Ítaca.

6) El relato de las sirenas
Ulises (narrador): Circe nos advirtió de varios peligros. Uno de ellos, el que debimos enfrentar ante las islas de las sirenas. Lugar en donde vivían estas hermosas pero crueles criaturas. Ellas eran el peligro y la desdicha misma para mi tripulación…
Circe: En aquellas praderas escucharás su canto, y desearás ir con ellas, pero es una trampa y deberás liberarte de ellas o pondrás en peligro a tus hombres.
Ulises: Agradecido estoy de tus consejos. Iré y advertiré a quienes vayan conmigo.

(Hace una reverencia ante Circe y luego se aleja en dirección al barco. Se dirige a su tripulación)

Ulises: Amárrenme a la nave apenas quiera alejarme de ustedes. Usarán cera en sus oídos para evitar el atrayente canto de las sirenas. (Les entrega la cera en sus manos y ellos la colocan en sus oídos)

(Comienza a avanzar la nave y a pasar frente a la isla de las sirenas. Se comienza a escuchar música de fondo y ellas aparecen bailando)
Sirena 1: Ven aquí, Ulises, héroe de Troya. Sabemos cuánto han sufrido tú y tus hombres.
Sirena 2: Junto a nosotras no habrán más desgracias. ¡Acércate!
Sirena 3: ¡Vengan! ¡Escuchen nuestro canto y deléitense con nuestra danza!
Sirena 4: Cansados hombres, no habrán de morir aquí. Quédense y no arriesguen su vida más allá…


(La escena comienza a cobrar vida mientras las sirenas bailan e intentan atraer a la tripulación. Y mientras la tripulación intenta contener a Ulises con amarras. Luego, el baile comienza a debilitarse mientras la nave se aleja y las sirenas terminan su baile en dirección a ésta).


7) Ulises termina de narrar y parte a Ítaca

Son muchas las desdichas que padecí durante mis intentos de retornar a mi patria hasta que naufrague hasta aquí, donde al fin me encuentro a salvo, más mi deseo es partir al día siguiente porque se que desde aquí mi viaje será mas sencillo y podre llegar pronto

-fin de narración de Ulises-

Alcino: Comprendo de esta manera, Ulises, cuan grande y desafortunado a sido tu viaje. Por mi, te pediría que te quedaras para siempre en nuestro palacio, pero como veo que tus decisiones son fuertes, no te preocupes, que mañana mismo un barco y tripulación te serán concedidos.

Nausica: Y pediremos a los dioses que te guarden hasta cumplir con tu cometido y puedas reunirte con tus seres amados

Arete: es momento de descansar, pues mañana Ulises, necesitara de energías

(Ingresan por la entrada del palacio)

Narrador: así culmina la estadía de Ulises, el magnifico héroe en el palacio de los gentiles feacios. Su dormir fue esplendoroso con el anhelo de que al día siguiente podría partir a su amada tierra y al fin realizar su cometido: sacar a los pretendientes de su hogar y reencontrarse con los suyos. Así, al amanecer, tal como alcino había prometido, un navío le esperaba con su tripulación que lo llevarían a la majestuosa Ítaca.

De esta forma, Ulises emprende viaje nuevamente a su hogar.

Ulises: Los dioses nos han brindado de un clima estupendo para volver, espero que compasivos sean y pueda llegar a mi destino. También espero que mis tripulantes sean prestigiosos y dirijan el navío correctamente
Tripulante 3: así será, Ulises el héroe, capacitados somos los feacios para navegar

Ulises: pues emprendamos nuestro viaje compañeros!

Tripulantes todos: Siiii!! (Grito y entusiasmo todos juntos levantando brazos)


8) En Ítaca


Narrador: Ulises inicia su viaje definitivo. Este último tramo lo llevarían directamente a su tierra. Durante el viaje, nuestro héroe sintió brisas de relajo y callo dormido profundamente. Cuando los tripulantes llegaron a Ítaca, hicieron descender al héroe dejándolo dormir en las cercanías de las costas. Y así inmediatamente emprendieron su viaje de regresó a su tierra. Mientras, el dios Poseidón al ver (aparece Poseidón) que Ulises había vuelto gloriosamente a su patria sintió ira de no haber logrado con su cometido. (Los tripulantes se dirigen a su tierra)

Poseidón: Había acordado que duro el viaje de Ulises seria, más los dioses han ayudado a este mortal ¿tanto esmeran por un simple hombre? como ya ha vuelto a su patria no me queda más que atormentar a quienes lo han traído a estas costas!! (Gestos de furia mirando al cielo y al mar)

Narrador: entonces, los tripulantes del navío que tenianla misión de devolver a Ulises a su esplendorosa tierra se vieron perdidos y jamás volvieron a su tierra (el barco y los tripulantes salen de escena). Nuestro héroe comenzaba a abrir los ojos, pero, al despertar no pudo reconocer en donde se hallaba.
(Ulises despierta)

Ulises: ¿a que tierra de mortales eh llegado? ¿En donde me han dejado aquellos feacios? desdichado de mi que aquellos hombres se han equivocado y me han dejado en un lugar cualquiera

Narrador: para ese entonces la diosa atenea se encontraba cerca de el, dispuesta como siempre a bendecirlo

Atenea: (aparece) Ulises el prudente, no te has dado cuenta de en que lugar te encuentras? no es un sitio que carezca de nombre, sino que la conocen muchos hombres. Es un lugar escarpado y difícil para cabalgar, pero no es pobre aun que no es extensa. En ella se desarrolla del trigo y de un exquisito vino. Siempre llueve y hay floreciente rocío. Sus animales son bien alimentados en esta tierra, por eso, noble Ulises, El nombre de Ítaca ha llegado incluso hasta la lejana Troya.

Ulises: (se arrodilla ante atenea con gesto de llanto)

Atenea: No te preocupes más Ulises, estas en tu patria, la que tanto esmerabas ver, pero muchas cosas han cambiado durante tu ausencia. Tu palacio es invadido por hombres perversos con intenciones de cortejo y matrimonio a tu mujer, Penélope. Los cuales solo quieren aprovecharse de tus riquezas y constantemente se aprovechan de todo.

Ulises: Y que puedo hacer, Atenea, diosa de la sabiduría? solo jamás podría vencer a tales hombres crueles

Atenea: te prometo que te ayudare hasta el fin, pues has demostrado humildad y coraje. Pero no puedes simplemente aparecer entre los tuyos, primero deberás pasar desapercibido ante los pretendientes y yo estimare tal como dije en servirte.

Narrador: Entonces Atenea, la diosa hizo que la apariencia del noble Ulises fuera la de un anciano y pobre hombre irreconocible ante los ojos del pueblo, ya que tal era su pobreza que solo se fijarían en aquel detalle. (El cambio se realiza mientras se narra, las sirvientas de Circe traerán una sabana que cubrirá a Ulises 2, así sale y entra Ulises 3)

Atenea: Hay un hombre que siempre te ha sido fiel y nunca a dudado de tu apariencia. Es ahí adonde debes ir, hacia la casa de Eumeo, el porquerizo. Solo con su hospitalidad estarás seguro. Ahora iré en busca de tu hijo, Telémaco, el cual yo mande a embarcar para que se informara de tu desdicha y para que se alejara de la crueldad de los pretendientes.

Narrador: Entonces Ulises partió tal como la diosa le había indicado y fue a parar a la casa del porquerizo, el cual era encargado de brindar alimento en su palacio.
(Llega donde Eumeo)

Eumeo: pobre y abandonado luces, hombre. Pero tú y yo tenemos algo en comuna. Ambos somos desdichados y los malos pesares nos han recaído. Mi amo ha ido lejos durante un largo tiempo y la gente solo rumorea que ya ha perecido. No me queda más que alimentar a un montón de gente desconocida y cruel con sus propios cerdos.

Ulises 3: porque no me dices el nombre de tu amo, buen hombre? yo que eh viajado por tierras y mares talvez no sea desconocido para mi.

Eumeo: Nada conseguiría con decir el nombre de mi amo, ya que todos los que me preguntan terminan diciendo que ha perecido en su viaje y no necesito escuchar mas de aquello

Ulises 3: no me digas el nombre de tu amo si no quieres, pero yo te juro que volverás a verlo pronto y será antes de la luna nueva

Narrador: paso un tiempo y Telémaco ya volvía a casa después de que atenea le indicara que regresara de su viaje en busca de respuestas a sus temores por su padre, Ulises.

(Entra en escena (NO EN BARCO, solo desde un extremo)

Al llegar, siempre dirigido por la diosa Atenea, fue directamente a la casa del porquerizo Eumeo y este con alegría lo recibió. Ulises pudo ver a su hijo, pero este no lo reconoció

(Se abrazan Telémaco y el porquerizo Eumeo)

Eumeo: aguarda Telémaco, iré a dar la noticia a tu madre Penélope.
(Va al palacio y quedan solo Ulises y Telémaco)

Narrador: Cuando Padre eh hijo se quedaron solos en aquella instancia, la diosa atenea permitió que Telémaco viera quien era en realidad aquel anciano y pobre: era su padre, Ulises. Su rostro se lleno de alegría y de extrañeza, pero Ulises que noto que su hijo se dio cuenta, le dio confianza.

Ulises: Ya no esperes mas a tu padre, Telémaco Hijo Mio, así es. Soy yo: Ulises, tu padre. Eh vuelto después de tantas desdichas que sufrí, pero estoy aquí. Dispuesto a dejar todo como era antes de mi partida.

(Ambos se abrazan, escena de emoción, reencuentro)

Telémaco: Padre, mucho tiempo esperaba tu regreso .nunca desconfíe y escuche las falsas palabras de los demás. Esperaba este día en que llegaras y nos libraras a mí y a mi madre de esa gente despiadada que invade nuestro hogar!

Ulises: Pues así se hará hijo, ya tendremos como deshacernos de ellos

(Llega el porquerizo eumeo, triste y alterado)

Eumeo: Telémaco! , eh escuchado decir a aquellos pretendientes de tu madre que en cuanto te vean intentaran acabar con tigo, deberías huir joven hijo de Ulises

Narrador: pero en las mentes de Telémaco y Ulises jamás pasaba en la mente la huida, sino que solo pensaban en como acabar y vengarse de aquellos hombres que irrumpieron la tranquilidad de su hogar y de su familia. Fue así que Telémaco decidió dirigirse al palacio con la compañía de su padre aun irreconocible por los demás.

(Llegan al palacio de Ulises, se encuentran los pretendientes disfrutando de un banquete todos reunidos)

(Telémaco se coloca en la entrada del palacio)

Antiloco: (se para y grita) pero miren quien ha llegado a nuestros aposentos! (voz irónica)
Pretendiente 1: Es Telémaco, ha vuelto de su viaje, pero no logro distinguir que cosa es lo que le acompaña! (ríen a carcajadas)

Pretendiente 2: ¿Acaso traes a este pobre tipo para que se aproveche de nuestra comida?

Pretendiente 3: puedes dejarlo estar entre nosotros los nobles, pero si estorba, lo sacaremos aun que sea a la fuerza

(Telémaco no escucha a los pretendientes y permite que Ulises se siente en una silla, llega la sirvienta)

Sirvienta: Telémaco!, cuan dichoso es verte y saber que estas bien
Eres dulce luz en mis ojos!

Sirvienta 2: avisare a tu madre, dichosa se pondrá al saber que estas bien joven Telémaco!

(Se van las sirvientas)
(Ulises empieza a pedir comida entre los pretendientes)

Ulises: ¿alguien seria amable de brindarme vino u alimento?

Pretendientes (ríen)

(Pretendiente 1 lo golpea y bota al suelo, demás siguen riendo)

Pretendiente 3: ahí es donde perteneces, en el suelo que nuestros pies pisan

(Siguen riendo, tratar de que sea natural la risa!!)

(Telémaco va y lo ayuda a pararse, ingresan adentro del palacio)

Narrador: Los pretendientes se mantuvieron en el palacio hasta que tuvieron que marcharse para dormir a sus hogares. Telémaco fue a descansar entonces los únicos que quedaron en el lugar fueron las sirvientas, Penélope y Ulises.

(Entra Penélope)

Penélope: Este hombre parece venir de muy lejos, lávale los pies que los tendrán muy cansados

Sirvienta 3: Como diga, ama Penélope, lavare los pies de este huésped

(Toma las cosas para lavar pies)

Narrador: cuando Ulises se levanta su ropaje, la sirvienta no pudo dejar de notar una cicatriz que tenia en su pie de una mordedura de jabalí la cual solo podía pertenecerle a Ulises.

Sirvienta: (se levanta asombrada) Tú eres Ulises!! Solo Ulises tiene una cicatriz como esa

Ulises: así es, más no lo proclames aun ante todos, te imploro. Y menos delante de mi esposa Penélope, ya que antes que nada debo vengarme y deshacerme de los hombres que perturban de mi hogar

Sirvienta: comprendo y cumpliré tal como dices, pero es muy grande el gozo que tengo al saber que estas con vida y estas aquí, en pleno palacio. (Se retira)

(Entra Penélope)

Penélope: Mucho me alegro de haberte favorecido antes de dejarde ser reina de Ítaca, pues pronto tendré que abandonar el palacio de Ulises, mi esposo. Mañana se realizara la competencia que definirá cual de todos los pretendientes será quien se case con migo. A Ulises le gustaba realizar pruebas de arco y era el mejor con el, nadie podía vencerlo, así que la competencia será utilizando su propio arco.

Ulises 3: Cuando se celebre ese concurso, Ulises se encontrara aquí y el será el victorioso de dicho concurso

Penélope: desearía que esas palabras fueran ciertas, pero mucho tiempo a pasado y me es costoso creerlas (se marcha al interior)

Narrador: Al día siguiente, Ulises no había abandonado aún el palacio y los pretendientes comenzaban a llegar, al verlo siguieron mofándose de el y de la pobreza con que lucía

(Llegan pretendientes y se ríen y burlan del pretendiente, Telémaco sale del interior del palacio)

Telémaco: quien ose hacer daño a este anciano, tendrá que vérselas con migo!

(Pretendientes se ríen)
(Irrumpe saliendo del palacio Penélope) (Viene con el arco)

Penélope: veo, nobles de esta tierra, cuan desdicha es la mía el tener que escoger a uno de ustedes, mas ya no me queda otra opción viéndome presionada. Aquel que logre pasar la flecha por estas hachas, será quien se case con migo. (Les entrega el arco a antiloco) no me pidan que vea este escenario, pues feliz no estoy de esta cruel competencia.

Antiloco: (intenta y falla)

Pretendiente 1: Déjame intentar a mi débil! (le quita el arco a Antiloco) (apenas se puede el arco y falla)

Pretendiente 2: es mi turno! (le quita el arco al P.1) (Falla)
Es una injusticia! insisto que se realice otra vez!

Pretendiente 3: (tira y falla) este arco debe tener algún maleficio, pues no da en el lugar correcto!! (Dejo el arco en manos de Telémaco y se ponen a conversar y chismosear entre los pretendientes)




Ulises 3: yo acepto la competencia!
(Los pretendientes dejan de hablar, lo miran y se mofan de el)
(Da en el blanco con la flecha y todos se sorprenden)

Ulises 3: (de inmediato arranca su ropaje de pobre y grita)
¡Ya ha concluido este terrible concurso, Ahora tiremos hacia otro blanco!! (Dispara una flecha certera contra un pretendiente, cae al suelo)

(Saca una espada que traía y empieza a combatir contra los pretendientes. pelea con una gracia emblemática y junto con el pelea Telémaco)

Ulises 3: creían que jamás volvería a mi tierra ¿verdad?, por eso traidores codiciosos, me insultaron y no solo a mi, si no que a mi esposa e hijo! (derrota a todos)

(Sale del palacio la sirvienta que queda sorprendida frente a la escena)

Sirvienta: Ulises! al fin llegas y contigo la paz para este hogar! (grita intentando llamar a Penélope) ¡Alégrate, hermosa Penélope: tu esposo ha regresado dando muerte y liberándote de todos los pretendientes!

(Penélope sale semi corriendo a la escena, queda sorprendida eh indecisa)

Telémaco: ¿Tan endurecido se ha vuelto tu corazón, madre mía, que ya no reconoces a mi padre? no dudes de que es el y su presencia nos ha librado de toda crueldad que se almacenaba en este hogar

(Penélope corre y se dan un abrazo (casi para el beso oohh)

Narrador: Y de esta manera, culminan las grandes aventuras de nuestro héroe Ulises y su continuo errar por tierras y mares ¿Cuanto pesar vivieron Telémaco y Penélope en la ansiada espera? incluso casi pierden la esperanza, mas el destino de este valeroso héroe no podía terminar en desdicha y sin gloria. Sino que cumpliendo con su cometido, volver a su patria y a su familia iniciándose entonces para siempre en una felicidad que se gano con esfuerzo y gloria, la cual nunca termino, solo hasta el final de sus días.